Resistiré

No podía ser otra

Una pandemia, un confinamiento y “nosecuantos mil” resistirés después, de nuevo me pongo ante el teclado.

Ya no sé por dónde me quedé, recuerdo que le hice un sentido homenaje a María, mi suegra, pero no os conté que terminé con la radioterapia el 26 de febrero, justo a tiempo. Recuerdo que, por aquellas fechas, bromeaba con mi tía mientras escuchábamos las noticias, diciendo que el coronavirus ya venía por Láchar, nadie pudo imaginar la que se nos venía encima…

Después vino el encierro, el miedo y los “resistirés” puntuales, cada tarde a las 8, por petición vecinal. Pero ha habido muchísimos “resistirés” de otro tipo, silenciosos, trabajados e incluso dolorosos, teñidos por la incertidumbre, los de los trabajadores autónomos y el pequeño comercio. Uno de ellos llamó la atención de mi hermana Nieves, el propietario de una librería de las de toda la vida, comenzó a generar sinergias a través del correo electrónico con sus amigos, clientes y seguidores. Rafa, el de la Nobel, no quiso echar la persiana sin más, no quiso que el día del libro se quedara sin libros, no quiso perder el contacto y la cercanía con los amantes de las letras.

Y como quien la conoce, sabe que mi hermana es “la capitana araña” (aunque ya quisiera ella quedarse en España), me enredó para que fuera a la Nobel a conocer a Rafa, así que, un día que salí a recoger los resultados de la analítica que me había mandado la oncóloga (que salió muy bien), me pasé por esa librería de toda la vida que está en la Plaza de Santa Rita y no conocí a Rafa, me reencontré con él. Es lo que tiene Almería, de una manera u otra las vidas se entrecruzan y él había sido vecino del barrio, nuestros padres se conocían y teníamos amigos comunes.

Interior de la librería Nobel

Entrar en la Nobel es entrar en otro mundo, o mejor dicho, en un mundo que ya existía y que estamos dejando perder; un mundo que invita a relajarse y dejarse llevar, alejado de las prisas, donde lo único que apetece es elegir un libro y sentarse a leer. Pero no, Rafa es un conversador nato y al final el libro lo elige él, con muy buen criterio. En mi caso, tras comentarle que había terminado el tratamiento contra el cáncer y que era miembro de “Proyecto Mariposa”, me dio un libro titulado “Cáncer, mas allá de la enfermedad“. Se trata de una obra en la que la periodista Silvia Velando, realiza una serie de preguntas directas a Emma Barthe, Psicooncóloga con una brillante trayectoria profesional.

Es un libro fácil de leer, como si presenciaras una entrevista, una conversación entre amigas. La conversación que me hubiera gustado tener hace un año, cuando, tras el diagnóstico, todo era duda e inquietud. No puedo estar mas de acuerdo con las autoras, mas allá de la enfermedad hay mucho: una persona que siente, una familia que se preocupa, un entorno que no siempre acierta con su respuesta. La medicina actual solo suele centrarse en la enfermedad, aunque va ganando terreno el modelo biopsicosocial, que se centra en el paciente como un todo, en el cuidado del cuerpo, de la mente y del entorno, el paciente como agente sanador, como parte activa en el proceso. Porque yo puedo ayudar a la medicina a vencer al cáncer, con mi actitud, con mi alimentación, realizando actividad física, con la gestión del estrés y las emociones… pero tú también puedes ayudar, llamándolo por su nombre, perdiendo el miedo, actuando con normalidad.

Emma Barthe va mas allá, nos habla de espiritualidad, de aceptación, de la inevitabilidad de la muerte, de su experiencia vital con distintos pacientes, de la forma mas adecuada de comunicar. Es la clase de profesional que todos deberíamos tener a nuestro alcance; cercana, resuelve las dudas de manera clara y habla sin tapujos, hace al paciente protagonista del proceso oncológico, facilitando la asunción y aceptación del mismo y la toma de decisiones.

Gracias Rafa, todo un acierto tu recomendación, un libro muy adecuado, tanto si tienes cáncer como si no.

3 comentarios sobre “Resistiré

  1. Querida hermanita, nunca me habían llamado “capitán araña” pero mira, me gusta.
    Sabes que creo en el destino, a mi, Rafa me conquistó por su amor a los libros, en buena parte ha conseguido que me vuelva a enganchar a la lectura (que la tenía un poco apartada), salvar al comercio local es nuestro deber, tú sabes de sobra lo que ha luchado tu cuñada con la tienda…
    En fin, al cancer hay que respetarlo, pero ese respeto no quita que se le hable de TU a TU, Marienca, TU nos han enseñado tanto durante todo este tiempo…
    Así que tu hermana capitana, si me lo permites seguirá luchando x aquellos valores con los que me identifico, 1 el amor incondicional a mi Familia !TU la 1!, y seguiré aportando mi granito de arena para luchar contra el cancer, que la gente lea, que ayude al comercio local, que vayan al cine, !que se quieran! Que se viva la VIdA a tope.
    Sigue escribiendo !te echábamos MUCHO de menos!

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  2. Fíjate si el mundo es chico, Marienca, que mi padre nació en la casa en la que se encuentra la librería Nobel. Justo encima … yo le tengo un cariño muy especial a la Plaza de Santa Rita. Me alegra oír de ti, saber que sigues ahí al pie del cañón. Como dice Nieves, se te echaba de menos. Y estoy de acuerdo con vosotras en que hay que apoyar al comercio local entre todos, es la única manera de que sobreviva. Por cierto, gracias por la recomendación literaria.

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